El aceite de Caléndula se extrae de las flores de la Caléndula Officinalis.
Es una planta anual que florece tan a menudo que da la impresión de tener flores ya desde el primer día.
Ya era apreciada por los antiguos egipcios como hierva rejuvenecedora, siendo un ingrediente habitual en muchas cremas para el cuidado de la piel, a las que confiere propiedades antisépticas, antifúngicas y antioxidantes.
Regenera y tiene propiedades antiinflamatorias, por lo que puede curar diferentes tipos de problemas en la piel.
Contribuye a que se cierren las heridas y se curen las quemaduras, suaviza la piel seca y agrietada.
Este aceite alivia la piel reseca y agrietada o los pezones inflamados durante la lactancia. Debiéndose aplicar dos veces al día, según sea necesario.
También ayuda a curar el eccema del pañal del bebé o para tratar las ulceras de las piernas, las venas varizosas, las ulceras de decúbito o las contusiones. Debiéndose aplicar en pomada tres veces al día.
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